Consiste en subdividir el mercado en grupos homogéneos de clientes potenciales, cada uno de los cuales puede escogerse como mercado meta. Veamos un ejemplo. Estoy pensando en crear una heladería en Montería. El clima como uno de sus factores hace de este un negocio exitoso. Tengo varias opciones:
a. Crear una heladería popular en la principal del barrio la Granja
b. Crear una heladería elegante en el barrio el Recreo
c. Crear una heladería elegante de atención en mostrador en el parque Bolívar de Montería.
Cuando estoy analizando estas alternativas, estoy segmentando. Estoy definiendo mi población objetivo, el tipo de producto, el precio, mi diferenciación con la competencia etc.
La segmentación es un concepto muy importante en mercadeo. La empresa que intenta que todo el mundo sea cliente suyo, quizá no consiga hacer un solo cliente porque la imagen que proyecta, al ser demasiado general, no coincidirá con la de ninguno de ellos.
El consumidor trata de ver los puntos de coincidencia entre el producto y su estilo de vida, sus actividades y la idea que él tiene de sí mismo. La segmentación, por tanto, identifica un “blanco de mercado” o sea, aquella porción de mercado que posee las características que se identifican con el perfil de los consumidores de nuestro producto.
Una vez identificado el blanco de mercado, viene el proceso de localización de los individuos a inducir en dicho blanco y ese proceso es lo que se denomina segmentación del mercado.